Comercios · Cadenas · Franquicias
No venimos a que fidelices clientes. Venimos a traerte los que hoy no entran.
Siete de cada diez comercios no tienen ningún programa de fidelización, y el motivo que más repiten es el mismo: «mi base de clientes es muy chica».
Las tres cosas que no vas a tener que hacer
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No pagás nada. No hay cuota, no hay comisión sobre tus ventas y no hay permanencia. Lo paga la entidad, para sus socios.
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No instalás nada. Ni aplicación, ni lector, ni una computadora nueva. No hay nada que aprender ni nadie a quien capacitar.
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No hacés nada en el mostrador. El socio te muestra la pantalla y vos aplicás el descuento. Es la única regla que no negociamos.
Y el beneficio nunca se le bloquea al socio por un problema nuestro. Eso no es una concesión: es lo que evita que quedes mal parado delante de la cola.
Lo que te damos, y es tuyo
Tu vidriera digital
Una página con tus fotos, tu dirección, tus horarios y tus redes. Cuatro de cada diez comercios argentinos no tienen web.
El cartel con QR
Lo pegás una vez y no se toca más. Nunca queda viejo, aunque cambies la promoción todas las semanas.
Placas para tus redes
Armadas con tu promoción, listas para publicar. Un community manager junior sale entre $150.000 y $250.000 por mes.
El tablero de tres números
Cuántos te vieron, cuántos entraron y cuántos volvieron. Sin vueltas y sin tener que interpretar nada.
Clientes que vuelven, sin datos personales
Reconocés al que ya vino —«cliente A73F, cuarta visita»— sin que te digamos quién es. El seudónimo sólo sirve dentro de tu local.
Visibilidad en las redes
En las nuestras y en las de las entidades de tu ciudad. La voz de la mutual del barrio pesa distinto que un aviso pago.
Si tenés varias sucursales o sos una franquicia
Una cadena es un comercio con varias sucursales: una sola ficha, un titular, un tablero consolidado y una sola negociación. Cada local tiene su propio cartel con su QR, y el tablero te deja comparar sucursal por sucursal.
Y la franquicia se trata como lo que es: cada local tiene otro dueño. Por eso el sistema distingue quién firma, a quién se le cobra y quién carga los beneficios. Si la casa central define una promoción para toda la red, se publica en toda la red; si un franquiciado quiere la suya, la carga él. Sin esa distinción, el día que un local no honra el beneficio no hay a quién reclamarle.
El modelo de negocio, de frente: a vos no te cobramos. Nos paga la entidad —la mutual, el sindicato, el programa— porque lo que ella compra es que su socio sienta que ser socio le sirve. Y el que hace que le sirva sos vos.
